La Tienda Roja de la Autora Anita Diamant

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Libro La Tienda Roja de la Autora Anita Diamant

Publicado por Aretes y Clio

¿Quién no ha disfrutado de una lectura ideal? A veces, muy raras, podemos elegir el sitio más preciado, aquél donde nos abraza un sillón orejero o acurrucados con una manta en la cama, con una mesita cerca con la bebida preferida que nos da los descansos para paladear las letras, una música acorde con el texto, algunos el silencio, incluso el tiempo que haga en el exterior, unos la lluvia, otros el sol… aunque lo normal es dejar que la novela nos vaya envolviendo, nos aísle de todo y esa magia nos rodee. Ésta lo merece con creces.

Si te sientas al borde de un río, verás sólo una parte de su superficie. Y sin embargo, el agua que tienes ante los ojos es prueba de profundidades desconocidas. Mi corazón rebosa de agradecimiento por la amabilidad que has tenido sentándote en la orilla de este río, buscando los ecos de mi nombre.
Benditos sean tus ojos y los de tus hijos. Bendita la tierra que pisas. Dondequiera que vayas, yo iré contigo.

Así se despide Diná del que acaba de conocer su historia. Y uno lo siente, porque se ha acostumbrado a tenerla al lado, murmurando cada palabra al oído, porque no se sabe cómo, en vez de leer, se llega a escuchar su voz desde la primera página, contando los días en los que Jacob apareció en el campamento de Labán.

La historia de Jacob que nos ha llegado es simple y esquemática, con ese misterio de los textos bíblicos que se leen en un segundo y se imaginan en horas. Es la palabra de los hombres, de los mismos que van a una boda y te la cuentan en dos minutos, extendiéndose algo más en la comida, pero sin flores, ni telas, ni vajillas, ni música, ni vestidos, ni miradas, ni gestos. La superficie del río.

En el campamento todo ocurre de forma previsible, los hombres se preocupan por hechos tan simples como el comer, dormir, cuidar el ganado, pelear con otros y decidir qué Dios adorar. En la tienda roja, la tienda donde las mujeres descansan y se funden con la luna en esos días que no pueden mostrarse a los hombres, no por vergüenza sino para descansar y ser cuidadas por otras mujeres que saben de su importancia, es ahí donde reside la profundidad del río.

Jacob huyó de su tierra para llegar a la de su tío Labán, allí tomó por esposa a Lía, a Raquel, a Bilhá y a Zilpá. Y nacieron doce hijos, las doce tribus de Israel. Y todo ello se escribió en unas pocas páginas, los lazos que unen a la madre y la hija se rompieron y la palabra pasó a ser posesión de los hombres, que no tenían modo de saber. Por esa razón no supimos nunca de la belleza y el olor a agua de Raquel, ni de la cocina y las delicias de Lía, no conocimos la inocencia y la pasión de Bilhá, ni la mística y enigmática Zilpa, no nos llegó la historia de la diosa que enseñó a tejer, ni la bendición de unirse a la tierra con la primera sangre, los hijos de Jacob pasaron a ser nombres y nunca los pudimos ver como niños, tampoco supimos de la destreza de las matronas, ni de cómo los nacimientos eran acompañados con suaves versos que acompasaban la respiración y manos que sujetaban a la madre ayudándola en ese trance.

El libro, como el río, discurre al ritmo de las palabras, se siente más que se lee, porque merece la pena cerrar los ojos y ver los colores, flotar en el agua, oler los pucheros, tumbarse en la hierba, vivir la complicidad entre ellas, los celos, la angustia del embarazo que no llega, la alegría de sentirse fértil, la lástima por la pena de otra, la amistad entre mujeres que tiene ese algo distinto a la camaradería masculina.

Se nos dio una Rebeca ignorando toda la magia que representaba y que quedó perdida, la pobre Ruti no mereció una mínima mención a pesar de acumular toda la desgracia en su cuerpo, la sabiduría de Inana se escondió detrás de los partos, la fortaleza de Adá quedó en el silencio, las antiguas creencias murieron ante el nuevo Dios de Jacob que no tenía nombre, pero la vida y la tierra seguía siendo la misma para ellas, costumbres transmitidas de un modo casi religioso como aderezar las comidas, preparar la cerveza, cantar para alegrar y sosegar, manejar el huso o encontrar las plantas adecuadas para curar perdieron su importancia para pasar a ser simplemente labores, siglos más tarde, «sus labores».

La autora publica esta novela en 1997 inspirada en unos versos del génesis y se convierte en un best seller, poco a poco y gracias al boca a boca, recomendaciones de lectoras, grupos de lecturas, etc. Diamant forma parte del judaísmo liberal, en realidad sus padres, sobrevivientes del Holocausto, no eran excesivamente religiosos. Conoce a su marido, protestante y luego converso, deciden estudiar a fondo el judaísmo y escribe varios libros sobre Bodas Judías, El libro de los niños judíos, y Manuales para aquellas personas que se convierten al judaísmo. Cuando decide escribir una novela ambientada en los tiempos bíblicos, la pequeña mención de Diná en el Génesis y la acción brutal de los hijos de Jacob, le llama la atención y decide darle voz.

Ciertos grupos judaicos ven esta novela como un Midrash, la antigua tradición de interpretar los versículos bíblicos, un leer entre líneas y rellenar espacios para entender mejor su significado, pero la autora opina que es una novela sin más que puede ser leída por cualquier persona que no esté familiarizada con la historia bíblica.

Este es un libro para madres, hijas, hermanas, amigas….

Es un libro para la memoria, esa memoria que va de generación en generación transmitida oralmente por las mujeres.

Por ello esas mujeres que dieron muchos hijos a Jacob querían tener hijas «Para mantener vivo su recuerdo».

Como nos revela la protagonista de la novela su madre y tías le contaban anécdotas de su vida, de su juventud, sus amores, sus partos, sus miedos y esperanzas, «su boca no paraba de llenarme los oídos», y es precisamente en estos recuerdos que encontramos la inmortalidad de aquellos que amamos.

Es un libro para mujeres pero que es conveniente que lean los hombres.

Es un libro que emociona y asombra.

Es un libro que apetece compartir.

Por encima de todo lo que se cuenta en él, es una belleza, esa belleza irracional que hace sonreír, recordar, incluso llorar.

Merece la pena disfrutarlo.

Fuente: Hislibris, Libros de Historia, Libros con Historia

Recuperado del Blo: http://www.hislibris.com/la-tienda-roja-anita-diamant/

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